La realidad es que la respuesta a esta pregunta sólo es una: educación. La única manera de evitar que exista el embarazo adolescente es educando a la población (no sólo a las mujeres) sobre los métodos anticonceptivos que existen y los riesgos del embarazo temprano.
Del mismo modo, hay que hacer énfasis en que el condón es el único método que evita la transmisión de enfermedades. Es necesario que los padres platiquen con sus hijos sobre el ejercicio de la sexualidad, no basta con la educación escolar. En ese ámbito es necesario erradicar prejuicios e ideas retrógradas que sólo ponen en riesgo la vida de las adolescentes mexicanas.
Como médicos nuestro deber es informar a las niñas que comienzan a menstruar sobre los métodos anticonceptivos y recomendarles visitar a un ginecólogo si deciden iniciar su vida sexual. De igual manera, es necesario promover la revisión períodica de su aparato reproductor y anexos una vez que inicien su vida sexual.
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